LOS ATAQUES DE AL-SHABAAB: UN ASUNTO MÁS ALLÁ DE LA SEGURIDAD

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Por: Paula Ramos Jiménez

30 de marzo de 2019

Kenia reconocido como centro económico y de transporte del África Oriental, fue protagonista de un atentado el pasado 16 de enero por parte de la organización yihadista en el cuerno de África: Al-Shabaab, quienes se atribuyeron el atentado días después del ataque. El desafortunado evento tuvo lugar en DusitD2, un lujoso hotel en el vecindario de Westlands en Nairobi.  A pesar de que no existe un número exacto de víctimas, según la información que circuló en el país al menos 21 personas murieron. 

Según Reuters el ataque respondería a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, convirtiéndose en el primer país en declararlo desde la fundación del Estado de Israel en 1948. En años anteriores, este grupo había perpetrado dos ataques en Kenia, uno de ellos en un centro comercial de Westgate en 2013, en el que fallecieron 67 personas, y el otro en 2015 en la Universidad de Garissa, que concluyó con el fallecimiento de 147 estudiantes.

Adaptación con base en Wikicommons

Al-Shabaab o Harakat Shabaab al-Mujahidin (Movimiento de Jóvenes Muyahidines) es un grupo de oposición frente al gobierno somalí, constituido en la primera década del siglo XXI, cuyo origen se asocia como brazo armado del Consejo Islámico de Tribunales Somalíes. El grupo está presuntamente conexo a Al Qaeda por declaración de sus líderes en 2012, y actualmente es liderado por Ahmad Umar. Al-Shabaab reclama en términos generales la inclusión política y económica de las minorías musulmanas en África oriental, el nacionalismo y la extensión de la ley islámica en todo el Cuerno de África, área de gran interés geopolítico y geoestratégico debido a la circulación de bienes de parte significativa del comercio internacional por el Golfo de Adén., especialmente, la circulación de petróleo por el estrecho de Mandeb.

Según el documento “Combating Terrorism” de la Escuela de Posgrado de Estados Unidos, Al-Shabaab se ha financiado a partir de diferentes fuentes de ingresos entre las que se encuentran el apoyo económico y armamentístico de países como Eritrea a través de la embajada del país en Nairobi, las transferencias o remesas de mezquitas desde otros países, las extorsiones, sobornos, impuestos de exportación e importación en el puerto de Kismayo, un sistema de cobro de zakat (un impuesto constituido en la ley islámica), la explotación ilegal de carbón vegetal y la comercialización de azúcar en el mercado negro. Adicionalmente, el grupo insurgente ha sido reconocido a nivel mundial por subir videos y piezas gráficas a internet con intimidantes mensajes acerca de sus actividades sobre reclutamiento y entrenamiento.

Cabe destacar que, Kenia no ha sido el único país víctima de los atentados de Al-Shabaab, Tanzania, Uganda y Etiopía también han sido atacados varias veces, y han servido de puente para encontrar nuevos reclutas y recaudar fondos. De tal modo, Kenia, como país vecino de Somalia, envió ayuda militar en 2011 para combatir a Al-Shabaab. Adicionalmente, las tropas kenianas hacen parte de un plan regional conocido como la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), que apoya al gobierno somalí en su lucha contra el grupo de oposición, operada por la Unión Africana desde 2007 y apoyada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El imperio de la ley y el desafío de la pobreza

Al interior de Al-Shabaab existen líderes regionales y voluntarios de diferentes países que se incorporan al grupo, desde África Oriental (Kenia y otros países de la costa swahili, Sudán), la Península Arábiga (Yemen y Arabia Saudita), Asia (Afganistán, Pakistán, Bangladesh) hasta Occidente con voluntarios estadounidenses que se concentran en Minnesota. Una forma de lograr contener la expansión del grupo está en la sensibilización de las comunidades locales de los países de la región con el fin de reducir el reclutamiento.

Sin embargo, una gobernanza débil, un panorama de corrupción evidente y problemas sociales y económicos en la mayoría de los territorios de la zona dificultan la conciliación de los gobiernos con la población. Se puede citar el caso de Somalia, que ha enfrentado situaciones de tensión a nivel político después del colapso del sistema dictatorial de Siad Barré en 1991, dejando entrever la falta de efectividad en las decisiones gubernamentales en beneficio del mayor número de habitantes y la injerencia de Occidente en asuntos de seguridad nacional. De tal modo, Somalia ha ocupado los tres primeros lugares desde 2007 en el Ranking del Índice de Estados Frágiles de The Fund of Peace, por su parte Kenia pasó de situarse en 2007 en el puesto 31 al 17 en 2018, Uganda pasó del 15 al 24 y Tanzania paso del 75 al 64. 

Por otra parte, aunque el crecimiento del PIB en 2017 de países como Kenia (4.87%), Uganda (3.86) y Tanzania (7.10%) fue positivo, su ritmo ha disminuido desde 2007. En contraposición, las cifras del desempleo han aumentado en algunos países del Cuerno de África, por ejemplo, en Kenya, pasando de 10.83% en 2007 a 11.43% en 2018, o en otros casos el desempleo se ha mantenido relativamente constante como en el caso de Somalia, situado en 5.83% entre 2007-2018. Las personas que representan estas tasas de desempleo son el blanco perfecto para los grupos insurgentes, toda vez que los beneficios económicos de la guerra y la ilegalidad se plasman como una oportunidad de movilidad social nte los jóvenes desempleados (Recomendado: TED Talk: El vínculo entre el desempleo y el terrorismo, Mohamed Ali (2013).

Ahora bien, factores como la hambruna y el precario acceso a agua potable siguen aquejando a los habitantes de la región. Muestra de ello, según datos del Banco Mundial, en 2015 solo el 16.19% de la población de Somalia contaba con servicios básicos de saneamiento básico, en Kenia esta cifra era 29.84%, y la prevalencia de desnutrición en 2016 es 41.40% de la población de Uganda y 24.20% en Kenia. La mortalidad infantil infantil de 2017 se ubicaba en 79,7 por cada 1000 nacidos vivos en Somalia, mientras otros países están alrededor de 35 como Kenya (33,60), Uganda (35,40) y Tanzania (38,30).

SOMALIA, Mogadishu: In a photograph released by the African Union-United Nations Information Support Team 06 August 2012, Somali National Army (SNA) soldiers man a mounted machine gun as their technical vehicle races along a road opposite the parliament building in the Somali capital Mogadishu. August 06 is the one-year anniversary marking the date that Al-Qaeda-affiliated extremist group Al Shabaab withdrew from fixed positions in Mogadishu after having steadily lost territory to forces of the Transitional Federal Government (TFG) backed by troops from the African Union Mission in Somalia (AMISOM), ending their draconian stranglehold on the capital and its population. In the last 12 months, residents of Mogadishu have enjoyed the longest period of relative peace in their city for 20 years, with re-building and re-generation work taking place all over the city and businesses and a semblance of normal daily life returning to the now busy streets of the war-shattered Horn of Africa capital. AU-UN IST PHOTO / STUART PRICE.
Consecuencias de los ataques

Este tipo de eventos además de atentar contra el derecho humano fundamental de la vida también tienen implicaciones políticas, sociales y económicas. En términos políticos, luego del ataque, una de las medidas que el gobierno de Kenia anunció entregar por primera vez armas de fuego a los agentes de seguridad privados que vigilan los espacios públicos, como centros comerciales, supermercados y locales privados; para lograrlo el gobierno anunció que se les dará seis meses de entrenamiento intensivo y obligatorio a los agentes antes de recibir dichas armas. Esta medida es aparentemente oportuna, pues supone un conocimiento previo de uso y un protocolo de reacción ante ataques de grupos insurgentes. Sin embargo, el incremento en el porte de armas no va a lograr disminuir el número de personas fallecidas, ni los ataques del grupo.

Al contrario, la accesibilidad a armas de fuego puede ser contraproducente, ejemplo de ello se encuentra el caso de Estados Unidos que en 2004 retiró la prohibición en las armas de asalto semiautomáticas y cargadores de alta capacidad, indicando el aumento del alcance los ataques y muertes en los tiroteos. Muestra de lo mencionado se encuentran las cifras de CD/Mother Jones señalando que el 64% de los homicidios con armas en el mundo en 2016 se llevaron a cabo en Estados Unidos, año en el que se registraron aproximadamente 33.600 muertes por arma de fuego y en el que ascendieron a 90 el número de tiroteo masivos registrados desde 1982 en el país.

En términos sociales, ha venido aumentando la preocupación por la migración de somalíes, según las cifras de la Agencia de la ONU para refugiados UNHCR-ACNUR en 2016 la cifra estimada de refugiados somalíes alrededor del mundo era de 1,012,323, de los cuales 417,920 se encontraban refugiados en Kenya, 256,669 en Etopia y 253,215 en Yemen. Ello implica un impacto en Kenya con aproximadamente 418.000 somalíes refugiados haciendo uso de los recursos del país, en algunos casos generando discriminación. Tal y como ocurre alrededor del mundo los fenómenos migratorios (flujos migratorios desde México, Venezuela y Siria, solo por nombrar los más conocidos) trascienden del plano de los derechos humanos a los asuntos económico y político.

Este tipo de eventos además de atentar contra el derecho humano fundamental de la vida también tienen implicaciones políticas, sociales y económicas.

Por otra parte, el efecto negativo en una de las actividades con más potencial en el país, el turismo. De acuerdo, con cifras del World Travel & Tourism Council (2018) el turismo generó en Kenia 429,500 empleos equivalentes a 3,4 % del total empleados y contribuyó en total 9.7% al PIB del país en 2017, año en el que recibió más de 1 millón de turistas extranjeros.

En conclusión, los gobiernos de los países del Cuerno de África y específicamente Somalia, deben abordar con liderazgo las causas del conflicto y la extensión de la violencia, puesto que el afrontar los síntomas mediante intervención militar genera un mensaje de guerra sin fin y un resentimiento nacional en el que no es claro quiénes son los buenos y quiénes los malos, mientras asuntos como el desempleo, la hambruna y el precario acceso a agua potable siguen aquejando a los habitantes de la región, y lo hacen más vulnerables al reclutamiento de bandas criminales o grupos insurgentes como Al-Shabaab .

Además, es necesario evaluar la efectividad de mecanismos empleados en la búsqueda de la paz por parte de la comunidad internacional, allí es ineludible el entendimiento del papel del islamismo, desde su concepción ideológica, su proceder político, hasta su tradición religiosa, puesto que estos territorios afrontan una realidad completamente distinta a los conflictos que en el pasado los países de occidente han enfrentado, los grupos insurgentes se escudan en la preservación de sus valores y la instauración de su ley religiosa para cometer delitos, sacrificar su propia vida, asesinar personas, pues bajo una visión islámica estos son actos de fidelidad.

El apoyo a la conciliación, la socialización de iniciativas que generen oportunidades educativas y la inversión en propuestas empresariales para los más jóvenes, deben ser algunos de los propósitos de la ayuda internacional. Y por el lado de los gobiernos locales, la disminución de corrupción, la optimización del gasto del Estado en programas educativos y de emprendimiento para diferentes sectores productivos, los planes de acción frente a las actividades de economía ilegal, deben ser objetivos en el camino para encontrar la paz en estos territorios.

Paula Ramos Jiménez

Investigadora junior en COLTELCO- Economista de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. Interés en análisis de políticas públicas y desarrollo económico en América Latina y África.

Referencias

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African News (2019) Kenya attack death toll hits 21, Al-Shabaab cites Trump as motivation. Recuperado de: https://bit.ly/2I0KnpB

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Al Jazeera (2019) Kenya hotel attack: ‘Painful and traumatising’. Written by: OSMAN Mohamed. Recuperado de: https://bit.ly/2V5emjV3

BBC Mundo (2019) Ataque en Kenia: termina el asedio tras el brutal atentado del grupo Al Shabab en un hotel de lujo de Nairobi. Recuperado de:  https://bbc.in/2RDy4Wk

BBC News (2019) Kenya attack: 21 confirmed dead in DusitD2 hotel siege. Recuperado de: https://bbc.in/2VXbGWw

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Quartz Africa (2019) Why al-Shabaab targets Kenya and how to stop the attacks. Recuperado de: https://bit.ly/2HPsqek

Reuters (2019) Kenya hotel siege over, militants and at least 21 victim’s dead. Recuperado de: https://bit.ly/2U8BrGb

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http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/la-evoluci%C3%B3n-de-al-shabaab-en-somalia
https://calhoun.nps.edu/bitstream/handle/10945/7607/vol%202%20no%203_PRINT_Final.pdf?sequence=1
https://www.bbc.com/news/world-us-canada-41488081