Los retos que deja la visita de Iván Duque a China

Fuente: Presidencia

Los retos que deja la visita de Iván Duque a China

Camilo Defelipe Villa

05 de agosto de 2019

Entre el 29-31 de julio el presidente de Colombia, Iván Duque visitó China en compañía de, una comitiva de varios ministros y más de diez representantes de los sectores producción, inversión y comercio. Según declaraciones del presidente Duque y sus ministros, los acuerdos de la visita se tradujeron en una oportunidad para relanzar las relaciones bilaterales. Los compromisos más importantes logrados consistieron en un acuerdo de exportación de banano por US$ 40 millones, la firma de un protocolo para la accesibilidad el aguacate Haas al mercado chino y un compromiso de un préstamo por US$ 400 millones para el desarrollo del proyecto vial 4G Mar II (Presidencia de la República, 2019).

Asimismo, se llegó a acuerdos en materia de comercio electrónico para ofrecer productos colombianos, se concretó la donación de 3000 páneles solares, se definió un tratado de repatriación de presos, se dieron avances en los protocolos para exportar carne y camarones y se planteó la posibilidad de un vuelo directo a Bogotá (Presidencia de la República, 2019). Hubo además acuerdos entre empresas chinas y colombianas por más de US$ 1000 millones, a la vez que se prometieron 100 becas para estudios en áreas relacionadas con la economía naranja.

En general, la visita estuvo marcada por las buenas intenciones y por el esfuerzo por promover el tipo de acercamiento y diálogo de alto nivel que China privilegia en sus relaciones. Sin embargo, más allá de la coincidencia con el aniversario número cuarenta del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Esta visita no puede ser considerada como “histórica”, pues a pesar de que la visita de Iván Duque a dejó una serie de logros que, aunque nada desdeñables, son aún incipientes respecto a los retos de cambio estructural que supone China, y que tampoco parecen contribuir al potencial de un sistema productivo latinoamericano integrado.

China como actor geopolítico de talla mundial: Retos para Colombia

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (2017), los países deben tener una serie de atributos de poder geoeconómico para asumir los cambios estructurales del orden económico del siglo XXI. Estos atributos consisten en tener un proyecto de nación capaz de articular y actualizar competencias y capacidades productivas para poder atender la demanda internacional y garantizar su seguridad alimentaria a través de una transformación agroindustrial y un empoderamiento fiscal del Estado (The Global Risks Report, 2017). Cuando se mira en detalle, la República Popular China ha dominado estos atributos de tal manera que, su peso económico global y sus iniciativas de regionalización, como la Franja y la Ruta, influyen ahora en la definición de prioridades políticas de todos los países.

Si bien los acuerdos logrados apuntan al desarrollo de estos atributos, existen retos importantes por superar para que la relación con China sea del todo significativa y transformadora para las condiciones de atraso que viven sectores como el agro colombiano. El protocolo de acceso para el aguacate Hass es un negocio lucrativo para Colombia que sin una política adecuada puede exacerbar el extractivismo. Es un hecho que a diferencia de diez años atrás, el aguacate Hass tiene demanda y puede estimular el interés del consumidor chino por otros productos especiales.

Sin embargo, la explotación de este “oro verde” debe tener en cuenta las consecuencias de su producción y no puede repetir los vicios similares a los que generan las economías de enclave como el oro o la palma africana (La Vanguardia, 2017). En este sentido, suplir parte del mercado chino, japonés, y a futuro el estadounidense, implicaría un uso desproporcionado de hectáreas de cultivo y agua que, unido a una tenencia ilegal de la tierra, puede desestabilizar ecosistemas y sistemas productivos de comunidades campesinas.

De lograr el éxito esperado, los retornos de la venta del aguacate Hass y el banano deberán contribuir a financiar las competencias y capacidades productivas necesarias para la exportación y distribución de valor agregado colombiano y regional. Sin embargo, el problema de fondo para hacer realidad tal transformación reside en que la política productiva del país no se ha enfocado para atender a grandes demandantes como China e India. El sistema productivo del país no ha avanzado lo suficiente para lograr una oferta exportadora industrial. La forma de promover una oferta de valor pasa por desarrollar capacidades facultativas y no defensivas frente al comercio mundial.

Defender la producción nacional a través de la imposición de barreras al comercio con China no pueden reemplazar la necesidad de un compromiso político de largo plazo con el sistema productivo del país. Si bien durante la visita se firmaron varios memorandos de entendimiento que de cierto modo apuntan a tal fin, hasta que estas intenciones no tomen la forma de una política nacional de transformación productiva será muy difícil aprovechar a fondo el potencial de China. De igual forma, mientras no exista unión de fuerzas en el marco de la Alianza del Pacífico ni se articule la demanda alimentaria de China con las necesidades de reforma del agro colombiano para el posconflicto -temas que aparentemente quedaron por fuera de las declaraciones oficiales de la visita- será muy difícil competir con las capacidades productivas que ofrecen los esquemas de integración regional del sudeste asiático (Defelipe, 2016).

Si bien durante la visita se firmaron varios memorandos de entendimiento que de cierto modo apuntan a tal fin, hasta que estas intenciones no tomen la forma de una política nacional de transformación productiva será muy difícil aprovechar a fondo el potencial de China.

Oportunidades y vías de acción

Este enfoque reactivo hacia China deberá también subsanarse mejorando la cantidad y calidad de la inversión china en el país. A la fecha, Colombia no ha logrado hacer realidad su aspiración de convertirse en la puerta de entrada para Asia (Velosa, 2018). Esto se evidencia en la lentitud con la que los diferentes acuerdos de entendimiento han pasado a acciones concretas sostenibles en el tiempo. Las vistas de estado durante las administraciones anteriores y la visita al país del premier Li Keqiang en 2015, concluyeron en varios acuerdos de entendimiento cuyo cumplimiento a la fecha ha sido lento.

Desde hace más de una década se ha venido discutiendo la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio entre ambos países; sin embargo, a la fecha no se ha trazado una hoja de ruta para adaptar la economía colombiana hacia al menos una etapa de prefactibilidad. Por otro lado, la visita de Duque también reabrió el tema de la navegabilidad del rio Magdalena, proyecto en el que China ha insistido en participar, pero en el que en dos ocasiones ha quedado por fuera de las licitaciones. El efecto acumulado de la posición defensiva de Colombia envía a Beijing un mensaje contrario a la intención de querer pasar de unas relaciones amigables a estratégicas (Velosa, 2018).

Adicionalmente, la importancia estratégica de Colombia para Estados Unidos y la alianza entre estos dos países, supone un dilema. Adherirse formalmente a la iniciativa de la Franja y la Ruta y pasar de relaciones de amigables a estratégicas con China bien podría provocar retaliaciones comerciales de Donald Trump contra Colombia.  Sin embargo, en la medida que China es consciente de la necesidad de prudencia en la región (Vera, Defelipe, Castro, 2017), la flexibilidad de los protocolos y compromisos de adhesión al la Franja y la Ruta (Dian & Menegazzi, 2018) le dan a Colombia, al menos de momento, suficiente margen para replicar indirectamente el reciente interés latinoamericano en la iniciativa para así construir un buen clima político con Beijing sin comprometer su relación con Washington, máxime en las dificultades actuales que vive la relación.

Finalmente, los protocolos de esta visita recrearon imaginarios de identidad postcolonial y neoconfuciana (Dian & Menegazzi, 2018). La importancia que la cultura china otorga a las ceremonias estuvo presente como una reminiscencia del antiguo Ministerio imperial de los ritos. Como ocurre con cada visita de Estado a Beijing, los noticieros del Canal Uno de la Televisión Central de China dedicaron buena parte de su transmisión a mostrar los protocolos de saludo y a resumir las declaraciones de intenciones acercamiento y cooperación entre ambas partes.  

Un acto notable fue el saludo al monumento a los héroes en la plaza de Tiananmen, costumbre por parte de funcionarios de países en vías de desarrollo y aliados y que evoca una relación Sur-Sur, pero con norte en Beijing. El gesto de Duque como de otros altos funcionarios confronta la lectura subversiva de la revolución china con la necesidad del Partido Comunista Chino de dirigir los destinos de China en la globalización liberal.  Pese a lo polémicos que fueron los años del Maoísmo, actualmente el monumento como otros símbolos patrios coexiste y es limitado por narrativas de pacifismo confucianista y de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica.  En tal sentido, el saludo al monumento representa un reconocimiento a una causa “revolucionaria” cuya etapa presente consiste en la modernización de China y del partido mismo.

Perspectivas frente a una potencial visita de Xi Jinping

Tras el encuentro se espera dar continuidad al diálogo con una pronta visita de Xi Jinping a Colombia. La posibilidad se ver reducida ante la prioridad que tiene el rol de otros países de la Franja y la Ruta para controlar el efecto de la guerra comercial con Estados Unidos. En el mejor escenario, la visita sería justificable en la medida que el cumplimiento de los acuerdos de julio lleven a una segunda ronda de compromisos de mayor alcance; que Colombia sea parte de una visita regional y que haya garantías estratégicas hacia Washington. De momento, Lo mejor es que Colombia y China vuelvan a dialogar en espacios de próximos eventos multilaterales.

En conclusión, si bien la visita de Duque a China puede constituirse en un relanzamiento de las relaciones bilaterales con este país en la medida que Colombia decida reinventarse a sí misma. Colombia además tendrá que saber comunicarle a Beijing su intención de elevar las relaciones a estratégicas en medio de la presión estadounidense sobre China.

Referencias

Defelipe, C. (2016). La proyección de Colombia hacia el Asia-Pacífico en un contexto de posacuerdo. In Política exterior colombiana: Escenarios y desafíos en el posconflicto (Editorial Pontificia Universidad Javeriana, pp. 567–594). Bogotá, D.C.

Dian, M., & Menegazzi, S. (2018). New Regional Initiatives in China’s Foreign Policy. https://doi.org/10.1007/978-3-319-75505-2

La Vanguardia. (8 de Febrero de 2017). Obtenido de Estos son los graves daños escondidos detrás del cultivo del aguacate: https://www.lavanguardia.com/natural/20170208/413985071733/aguacate-peligros-cultivo.html

Presidencia de la República. (Julio de 2019). Visita de Estado a China. Obtenido de https://id.presidencia.gov.co/especiales/20190729-visitaEstadoChina/index.html#agenda

 Velosa, E. (2018). A Tale of Should Be but Is Not: The Political and Economic Drivers of Limited Chinese Investments in Colombia. Journal of Chinese Political Science. https://doi.org/10.1007/s11366-018-09589-5

Vera, D., Defelipe, C., & Castro, R. (2017). La estrategia de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe: ¿un instrumento de la contención a China? In La proyección de China en América Latina y el Caribe (pp. 471–502). Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

World Economic Forum. (2017). The Global Risks Report 2017. Genova: World Economic Forum.